Desguace de un Vehículo

El lugar natural para un Vehículo al Final de su Vida útil es un desguace. En los últimos años, determinadas medidas normativas y de funcionamiento han actuado de manera conjunta para profesionalizar el proceso. Ahora los desguaces eliminan o reciclan la mayor parte de los residuos de los automóviles, con el consiguiente beneficio para el medio ambiente.

Así es como trabajan los Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos (CAT):

Para sacar un vehículo de la circulación es necesario gestionar su baja en tráfico. Los CAT están habilitados para tramitar esas bajas. Para ello, es necesario que rellenes el impreso correspondiente y presentes determinada documentación (DNI, Permiso de Circulación, fotocopia cotejada del último recibo del impuesto municipal de circulación y Tarjeta de Inspección Técnica del Vehículo).

Proceso de desguace - Camión

Después de las gestiones administrativas, el vehículo es transportado a una zona de descontaminación. Allí se extraen todos los líquidos y materiales peligrosos del automóvil. Estos materiales se clasifican y posteriormente se trasladan a plantas para su reciclaje.

Un resumen de los pasos del proceso de desguace:

Descontaminación

Se vacía el vehículo de materiales peligrosos. Fundamentalmente:

  • Gasolina
  • Aceite de Motor
  • Refrigerante
  • Anticongelante
  • Batería

Vaciado de materiales peligrosos, se procede a la retirada de piezas reciclables o reutilizables. Y ésos elementos se guardan y se clasifican para disponerlos para la venta, ya que son la principal fuente de beneficios de los desguaces. Por ejemplo, los neumáticos se utilizan como betunes para carreteras y cada vez más como origen de combustibles.

 

Prensado

Una vez que el vehículo está sin materiales peligrosos ni piezas reciclables, la carcasa del vehículo es prensada hasta formar un bloque que suele medir 1 m. x 0,5 m. x 0,5 m. De este modo, es más fácil almacenarlo y transportarlo.

Fragmentación

Las pedazos restantes del vehículo se trasladada a una planta en la que es triturado en fragmentos de entre 20 y 40 centímetros. Una máquina de corrientes magnéticas se ocupa de separar las partes metálicas (hasta un 75%, normalmente) del resto de materiales. La chatarra resultante se reciclará en la industria siderúrgica.